NOTES

ACONCAGUA IN FEBRUARY 2009
Chronicle of the last expedition
Partimos a Mendoza el día viernes 30 de Enero, el grupo se encontraba formado por 3 personas y uno más que se tendría que unir en la ciudad de Mendoza.(Cosa que no hizo, creo que aquí comenzaban los problemas)
Llegamos a la misma, el día sábado por la mañana, y nos abocamos a conseguir los permisos de entrada al parque provincial, como así también hacernos de algo de equipo técnico que nos faltaba.
Por la tarde partimos hacia Penitentes, nuestro lugar de estacionamiento, lo hicimos en Los Puquios para el alistamiento de todo nuestros pertrechos que saldrían , hacia Plaza de Mulas, pernoctamos en el lugar, y al otro día partimos hacia Horcones(entrada al Parque Provincial Aconcagua), después de nuestra presentación ante las autoridades de guardaparques comenzamos la marcha a Confluencia( 1ra escala y control m
édico de toda expedición)
, llegamos entrada la tarde pero todavía con muy buena luz, nuestro equipo era lo justo para llegar a Mulas y establecer el campamento por varios días para concretar la aclimatación.
En esta primera instancia comenzarón algunos malestares en un miembro de nuestro grupo, lo cual nos hizo establecernos por un día más en este lugar, contemos que Confluencia se encuentra a 3.350mts s/n/m, calculando la pronta recuperación de este integrante, lo reconfortamos con hidratación abundante, pensando en todo momento que el malestar iba a pasar, nos fuimos a dormir, en la mañana siguiente, me encuentro con que el malestar continua, ( toda expedición está obligada al chequeo médico.) Nuestro compañero se había presentado el día anterior explicándoles de las molestías y el hecho de que no se había restablecido bien, sumándole a esto la hipersensibilidad que había en todo el personal que trabaja en el parque por la muerte del guía y la italiana, era de por sí más que evidente que con 2 días en Confluencia y no recuperado tendría que bajar, pero todo esto no fue tan así, por el otro lado los que nos sentíamos bien habíamos decidido ir hasta el mirador de la Pared-Sur un treking que nos implicaría unas 6 ó 7 horas, dejando a nuestro compañero en la carpa, partimos….
De regreso ( lo hicimos en 6 horas, más 1 hora que nos quedamos almorzando y mirando el espectáculo de la Sur), nos encontramos con que nuestro amigo se había marchado, ó sea había levantado su carpa y demás petates y bajó, nuestro equipo de comunicaciones estaba en Mulas , ó sea que no habíamos tenido la posibilidad ní siquiera de hablar con él.
Es aquí que empiezo a pensar sí estaba bien seguir ó no, pero nosotros nos encontrábamos en buen estado y aclimatando, la incertidumbre de no saber bien como había bajado, me hizo pensar en cambiar la estrategia de todo el resto de la expedición, pues en un corto periodo de tiempo se habían ido 2 miembros de la misma, por otra parte pensaba en todo el equipo que había en Mulas a eso sumarle la comida que estaba provista para 4 integrantes por unos 15 días aproximadamente. En lo inmediato fui a hablar con el médico y me explico que lo mejor había sido que bajara, lo tomé así ( sé que no hay vuelta atrás, lo he comprobado antes, y en este momento las cosas estaban más que calientes).
Volvimos a realizarnos un nuevo chequeo y ambos estábamos muy bien, lo que nos reanimó para la mañana siguiente seguir hacia Plaza de Mulas( es una jornada larga).
Llegamos a Plaza de Mulas (4350mts), como a las 19.00hs, nos establecimos en el campamento, y nos acomodamos para pasar varios días en ese lugar.
El campamento de Plaza de Mulas es sin lugar a dudas el lugar más cosmopolita de Aconcagua, ahí se hablan todos los idiomas, y siempre que voy pienso en las personas que se encuentran allí , que vienen de lugares tan distantes , con pensamientos y costumbres tan diferentes, pero en este espacio todos convergen para la misma meta…conseguir la cumbre..!
Al otro día, fuimos a hacernos el chequeo médico correspondiente, donde sí bien la saturación de oxígeno e sangre estaba bastante bien para los dos, yo me encontraba con un poco de presión arterial( normalmente es bastante lógico que la presión suba, y en la medida que el tiempo transcurre se vaya acomodando a noveles normales), ante esta situación y observando que el médico recomendó comer sin sal, agudicé los esfuerzos en la preparación de la comida(no tenemos mucho para elegir y casi todo lo que se lleva es en paquete y normalmente tiene sal), pero intentamos hacer las ingestas de comida lo más sanas posible.
La idea era en un principio, llegar al próximo campamento de altura Nido de Cóndores el día lunes 9/2, sabía que iba a producirse un mal tiempo entre el 9y el 11, pensé en que sí ambos nos encontrábamos bien, estaríamos en condiciones de resistir un par de días ahí arriba, para luego atacar la cumbre entre los días 12 y 13, que era donde se abriría una ventana de buen tiempo y estaríamos más que bien aclimatados para ello.
Pero lógicamente que así no fue…( siempre se va con una idea, pero a veces la montaña dispone de otros acontecimientos), mí compañero, cuando estábamos subiendo hacia Nido de Cóndores, y ya habiendo hecho más de la mitad del recorrido,y mirándome a mí que venía muy lento, pensó en estimularme aumentando sus números de pasos y respiraciones, le avisé que no lo hiciera, pues la montaña en algún momento se lo iba a cobrar….
Llegamos a Nido alrededor de las 18hs con una muy linda tarde, aproveché el momento, sí bien estaba cansado, y armé campamento, mí compañero empezó a decirme que le molestaba la cabeza, le dije que se metiera en la bolsa mientras preparaba algo para comer..(estábamos los 2 realmente cansados), así que tomamos una sopa y nos acostamos.(tuvimos inconveniente para encender el MSR, es un calentador que utiliza combustible liquido a presión es muy importante en altura por el poder calórico que genera).
A todo esto a mí compañero el dolor de cabeza no se le va…intentamos con una aspirina y tratamos de dormir…
Pero como a las 22.00hs se empezó a levantar viento( es decir se mueve por ráfagas), empezó hacer constante y cada vez más fuerte, con él vino la nieve y el descenso brusco de la temperatura, es decir tuvimos una noche de PESTO brutal, donde pensé en varias oportunidades que la carpa se volaba, controlaba que las bolsas aguantarán la baja de la temperatura, pues se nos había ido acumulando nieve en el interior de la carpa..( los sacos de dormir aguantarón bien)..no así la carpa, aunque no se llego a romper.
Por suerte se hizo de día, estaba comunicado con guardaparques a través del handy, llamo y pregunto por el clima y me dice que todo ese día y la noche iba a estar igual..pensé, con lo que nevó puedo mejorar la protección de la carpa y establecer mayor seguridad para el día que se avecinaba, pero le pregunto a mí compañero como se sentía y me responde que la cabeza le seguía doliendo.
A todo esto, se suma que sigo con problemas para encender el calentador( la idea de bajar ya me estaba comiendo la cabeza), le digo a mí compañero que mejor voy a buscar al médico que se encuentra en Nido. Él afirma que sí, ante esta situación el médico se acerca a la carpa, lo revisa y me comenta que está con un edema periférico ( mal leve de montaña), al mismo tiempo me dice que lo va a inyectar, con lo cual le termino diciendo, que empiezo a levantar el campamento….lo que el médico riéndose me confirma.
Alrededor de las 12.00hs del mediodía, el médico lo vuelve a inyectar y con todo ya desarmado, alrededor de las 13.00hs comenzamos el descenso.
Llegamos a Plaza de mulas, donde nos acomodamos de nuevo por una noche más, organizamos los petates y su descenso con las mulas y para el jueves 12/2 estábamos de regreso en Buenos Aires.
La idea de hacer una nueva cumbre, para mí siempre está…pero cuando los acontecimientos que van sucediendo , salen fuera de lo que uno tiene establecido como normal ó razonable, lo único verdadero es priorizar la vida de todos los integrantes.
A DOCTOR ON LLULLAILLACO VOLCANO
Todavía resuena la tragedia en el Aconcagua y se discuten las medidas de seguridad indispensables para practicar alpinismo. En el país poco se investigó sobre la salud y el rendimiento físico en alta montaña; tener más conocimiento al respecto es una herramienta fundamental para anticiparse a los inconvenientes.
Por esto, el Dr. Leandro Seoane y el Dr. Rolando Nervi, emergentólogo y médico generalista de Río Gallegos (Santa Cruz), emprendieron una travesía científica a la cima del monte Llullaillaco (6.739 metros), el cuarto volcán más alto del mundo. 
Iniciaron el ascenso el 18 de enero y bajaron el 26. Durante los 9 días que duró la expedición, evaluaron parámetros clínicos a diferentes alturas: pueblo Tolar Grande (3.500 m), campamento base (4.900 m), campamento 1 (5.500 m), campamento 2 (6.000 m) y a los 6.400 metros. Midieron la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, la saturación de oxígeno en la sangre, la vista, el mal agudo de montaña y análisis de sangre (ácido láctico) de los ocho deportistas que integraban el grupo.
"En la Argentina hay algunos trabajos en el Aconcagua (del Dr. Lentini, por ejemplo), pero nunca a tanta altura. Obtuvimos datos de laboratorio que nunca se habían sacado", destaca el Dr. Seoane. ¿El objetivo? Crear una base de datos, y ofrecer información certera y eficaz para el desarrollo seguro del alpinismo.
Mal agudo de montañas y cómo prevenirlo
La enfermedad más temible y mortal en alta montaña es el edema pulmonar o cerebral, provocado por la escasez de oxígeno que ingresa en el organismo. Para medirlo y saber cuándo es tiempo de descender, los andinistas llevaron una escala que indaga en los síntomas del apunamiento y predice el edema. Asigna un puntaje a las cefaleas, náuseas, vómitos, insomnio y falta de apetito, todos signos de lo que se conoce como "mal agudo de montañas", que puede derivar en edema si no es tratado a tiempo.
"La escala de Lake Louis probó ser muy útil para detectar incipientemente el mal agudo de montañas y detener la ascensión. A todos nos dio un puntaje de riesgo moderado (entre 3 y 4 puntos) y algunos no pudieron seguir ascendiendo", relata el Dr. Seoane. 
Otro de los tests que usaron para predecir el edema fue el de caminata: "Se toma la saturación de oxígeno en la sangre de la persona y después se la hace caminar 6 minutos y se repite la medición. Si la saturación final baja más de 5 puntos con respecto a la saturación inicial, es un valor que predice que se va a padecer un mal agudo de montaña importante", explica el emergentólogo. Le aplicaron el análisis a todos los andinistas a los 3500 metros de altura y a los 5000, y hallaron que aquellos que presentaban más de 5 puntos de diferencia no pudieron alcanzar los 6000 metros. "Fue predictivo y útil tomar el test antes de subir porque estábamos más alerta", dice el Dr. Seoane.
Los problemas no aparecen de golpe
La falta de aire que se respira en alta montaña es la causa de todos los males de los escaladores. Los escaladores observaron que a los 6.400 metros el promedio de saturación de oxígeno en la sangre era solo del 65%, cuando a nivel del mar los valores normales van desde el 96 al 100%. Esta dificultad exige un proceso de adaptación del cuerpo: "Si una persona sube a los 6.000 metros repentinamente, a los 5 minutos muere de edema cerebral o pulmonar -advierte el Dr. Leandro Seoane-. La ascensión nos costó 9 días de ir lentamente subiendo".
Al cabo de ese tiempo, el doctor explica que el organismo hizo una "adaptación primaria", que consiste en aumentar el número de respiraciones por minuto, para incorporar más oxígeno. "En lugar de respirar 12 o 13 veces por minuto, que es lo normal, medimos nuestras respiraciones y vimos que llegábamos a las 16 veces por minuto y después, por encima de los 5.400 metros, a las 25 veces por minuto", cuenta. Por esto, a medida que se asciende, se siente más agitación y el agotamiento muscular es más rápido.
"Los síntomas del cansancio son inmediatos -relata el Dr. Seoane-. Si permanecés a esa altura comienzan los demás: cefaleas, las náuseas, falta de apetito... Después de unos días, el cuerpo empieza a adaptarse a la altura y a temperaturas de menos 20° C. Pero si seguís con esta sintomatología, tenés que descender porque significa que no te adaptaste".
La falla en los mecanismos de aclimatación y cierta susceptibilidad personal originan la aparición de las enfermedades agudas relacionadas con la altura. Ninguna forma grave de estas enfermedades se instala bruscamente: toda persona afectada por un edema presenta síntomas preocupantes 48 horas antes de llegar a una forma clínica peligrosa. Por esto, los médicos destacan la importancia de los estudios que realizaron para practicar el deporte sin riesgos: "Comunicaremos los resultados de la investigación a la comunidad médica, para contar con más herramientas a la hora de lanzarse en una expedición así", culmina.
RESCUE AT MOUNT ACONCAGUA: Open letter
Nos resulta muy triste enterarnos los que estamos "aquí arriba" de la difusión de un video y de la infinidad de comentarios que ello ha provocado, comentarios y juicios emitidos sólo por ver algunos minutos de una situación de rescate en la cual se jugaron la vida, literalmente varias personas, por sólo querer salvar la vida, de otros compañeros de montaña. ¿Cómo el lego o el ciudadano común puede emitir un juicio correcto, con sólo ver algunos minutos de una filmación a 7000 metros más abajo, mirándolo en su TV?
Habría que retroceder alrededor de 4000 minutos antes de lo que se ve en video... allí donde el guía de la expedición Campanini pierde la ruta de descenso por encontrarse en medio de un temporal a últimas horas del día... En ese entorno una persona, cae con una placa de hielo cientos de metros más abajo y fallece... Dado el mal tiempo y de acuerdo a algunas informaciones radiales, a primeras horas del día siguiente la patrulla de rescate comienza un operativo a más de 6500 de altura por una zona que en primera instancia resultó equivocada dada la falta de precisión de la información a ese momento.. Todo ese día fue un día de búsqueda infructuosa, recordemos, a 6500 m de altura y con tormenta de nieve... Al segundo día de búsqueda, cuando ya era casi impensable la posibilidad de vida de alguno de los 4 miembros restantes de la expedición luego de haber soportado alrededor de -40 de sensación térmica, deshidratados y sin abrigo, un helicóptero logra divisar almenos a una persona con vida, pero nuevamente, dada las condiciones climáticas y lo grande de esta montaña, no queda del todo claro el lugar preciso del avistamiento. Cabe recordar que durante uno de estos intentos de reconocimientos del lugar del accidente y por la necesidad de acercarse a la montaña para lograr visibilidad, el helicóptero de rescate tuvo una caída libre de varios cientos de metros que por "suerte" no se sumó a la tragedia ya existente....
Para ese entonces, ya en todos los campamentos se sabía de la situación de estas personas extraviadas y perdidas en la altura y en forma espontánea y voluntaria se formaron grupos de apoyo a la patrulla de rescate, al saber de la falta de personal y cansancio de la misma, algunos grupos comenzaron el ascenso desde los 4300 m hacia los 7000, recordemos, con tormenta, y sin adiestramiento conjunto para situaciones de este tipo, se movilizaron más de cincuenta personas a lo largo y ancho de la montaña, voluntarios para llevar equipos, alimentos, abrigo, calentadores para derretir nieve, para realizar relevos con los más cansados, y los más aclimatados y con mejores conocimientos para la cumbre. Las personas se encontraban alrededor de 600 metros abajo de la cumbre pero fuera de la ruta normal, para acceder a ellos había que primero llegar a la cumbre, luego descender esos 600 metros por el otro lado, fuera de cualquier camino conocido, entre viento blanco y temperaturas extremas. Los rescatistas que llegaron estuvieron toda la tarde, repito, sin entrenamiento conjunto, en medio de una tormenta, logrando salvar la vida de tres personas (italianas), luego de hacer un triash (método que se utiliza en todo el mundo para definir prioridades de salvataje frente a situaciones límites), que fueron siendo llevadas a la cumbre y luego tomadas por otros grupos de rescatistas para comenzar su descenso...
En un momento no se pudo más, un metro para arriba y dos para abajo, cuando no quedan más fuerzas, no quedan más fuerzas, cuando no queda energía, no hay más energía y hay que pensar que todavía había que subir hasta la cumbre y después bajar, posiblemente 10 horas más de esfuerzo, para sobrevivir pero ahora ya los rescatistas... Ningún compañero de montaña quiere dejar a otro compañero morir, pero cuando no se puede más, no se puede más... Alguien ha dicho que a Campanini lo trataron "como a un perro", en situaciones límites se hace todo lo posible en el tiempo que se tiene, si hace falta arrastrar a alguien con una soga, se lo hace, si no hay camilla, se improvisa, si una persona se está ahogando en el mar y en estado de pánico o descontrol se la nokea y se lo intenta salvar...
Me pregunto, habrán tantos especialistas en alta montaña movilizando tanta prensa amarilla cada vez que un enfermo terminal de cáncer solicita un turno en algún tomógrafo de algún hospital público y le dan turno para dentro de los próximos seis meses, o cuando un chico entra en un pediátrico con riesgo de vida y le dicen a los padres que no hay camas o que no hay ambulancia para su traslado o que tal o cual medicamento, lamentablemente se lo van a tener que conseguir ellos, porque no hay más o los que hay están vencidos? Obviamente hay mucho para corregir, este es el primer accidente con estas características en esta montaña, hay mucho por aprender, pero algo que no se puede decir, es que se abandonó a una persona, no hace falta explicar la cantidad de lágrimas han rodado por esta montaña esta temporada, y como si fuera poco, cuando se estaba cerrando la herida, hay quienes la abren nuevamente y nos hacen nuevamente llorar... Todos los que estamos "acá arriba", nos estamos preguntando, "qué les está pasando allá abajo?"
Agradeceríamos su difusión, gracias

